Durante el primer semestre de la pandemia, Rob tuvo que quedarse en su casa, “extrañando a los gatos”, como muchos otros neoyorquinos. Ahora, gracias a las vacunas para la Covid, cada vez más personas pueden deleitar sus ojos con los peludos felinos de estas tiendas. (Y, si eso no los convence de vacunarse, nada lo hará).
Rob le ha dado un uso muy positivo a la fama de su cuenta Bodega Cats. Colaboró con varias organizaciones para crear conciencia sobre el control de la población de gatos. Ya sea a través de la adopción, de la TNR (que significa “agarrar, castrar, devolver”, en sus siglas en inglés), del rescate, o de ayudar a pagar las cuentas del veterinario para los animales rescatados.
El fundador dijo que apoya a organizaciones como Greenpoint Cats, Flatbush Cats y The Original TrapKing al difundirlas por redes sociales y donarles dinero por medio de las ventas en sus páginas web.
La idea de comenzar Bodega Cats surgió por accidente. Durante una noche de 2012, Rob se hallaba fuera tarde cuando se encontró con un gato en una bodega. Le tomó una foto, la publicó en Instagram, y obtuvo muchas respuestas positivas de parte de sus amigos.
“¡Mis amigos disfrutaban más de las fotos de gatos que publicaba que de las mías! En ese momento, decidí abrir las cuentas de Bodega Cats, con la esperanza de darle a la gente un momento de felicidad y una sonrisa durante su día”, le contó Rob a Bored Panda, al hablar sobre cómo una foto convirtió a internet en un lugar mejor para todos nosotros.





















