Otro derrumbe moderno que se cobró 500 vidas ocurrió en 1995 en Seúl, Corea del Sur. El edificio que cedió fue el almacén Sampoong.
Originalmente, era una torre de oficinas, pero posteriormente el propietario insistió en modificaciones que eliminaron columnas de soporte para instalar escaleras mecánicas. Más tarde, incluso construyó un quinto piso y una azotea llenos de equipos de aire acondicionado, lo que llevó la estructura al límite de sus posibilidades y provocó su colapso. Este incidente condujo a reformas en los códigos de construcción de Corea del Sur.
Si bien todas estas estructuras y sus derrumbes obligaron a las personas a aprender de sus errores y a mejorar la forma en que construimos, su costo fue la vida de miles de personas. Fue un precio muy alto, pero enseñó a los especialistas que ignorar las señales de alerta, escatimar en materiales o infringir el código no vale la pena.
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