"El proceso creativo... comienza con una mente abierta y un 'pensamiento divergente', que genera muchas ideas, seguido de una etapa de evaluación del 'pensamiento convergente' en la que se seleccionan las mejores. Al igual que el pensamiento divergente requiere una reducción de las inhibiciones en el cerebro (como las pausas), una buena sesión de brainstorming en el trabajo requiere la ausencia de un jefe que pueda censurar las ideas poco ortodoxas", añade Moshe Bar.
"Es importante recordar que nuestro nivel de creatividad no es fijo; todos podemos ser más o menos creativos según el contexto, las condiciones y nuestro estado de ánimo general".
Moshe Bar destacó que uno puede beneficiarse de una mayor creatividad aunque no sea artista o escritor.
"Los abogados, los gerentes de supermercados, los mecánicos de coches y casi todas las demás profesiones pueden obtener sus beneficios. Pero no todas. Piensa, ¿quieres un capitán muy creativo para pilotar un avión o alguien que se rija 'por el manual'?".
Sin embargo, "el pensamiento creativo cautiva nuestra mente y nos hace sentirnos esperanzados y optimistas sobre las posibilidades futuras, lo que tiene sentido dado que es relevante para casi todos los aspectos de nuestra vida cotidiana. Desde abordar un tema delicado con tu hijo hasta la forma más eficiente de cargar nuestro maletero con la compra, e incluso improvisar una receta para la que no tienes todos los ingredientes, la creatividad está en todas partes".











