Normalmente reconocemos a los actores después de volverse famosos. Pero antes de que su nombre fuera sonado, no los conocíamos por ello, sino por un personaje al que hayan interpretado. ¿Nunca has llamado Rocky a Sylvester Stallone, por ejemplo? A pesar de eso, a veces no importa: los actores y ese papel están a menudo tan fusionados que en nuestra mente se vuelven uno solo.
El diseñador gráfico holandés Ard Gelinck, separa lo inseparable y muestra las dos caras del actor, el papel y quien lo interpreta, uno junto al otro, para compararlos. Lo hace de tal forma que parece que están ahí juntos e interactuando. Y de cierto modo, es lo que hacen. Nos permite echar una ojeada al pasado y reflexionar sobre cómo han cambiado ellos y sus carreras (o no) desde que personificaron a los personajes por los que los conocemos.
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